¿Los videojuegos pueden mejorar tu memoria y concentración? Esto dice la ciencia

Durante años, los videojuegos han estado en el centro de un debate polarizado. Para algunos, son una fuente de distracción, e incluso una causa de problemas de atención. Para otros, una forma de ocio con potencial educativo y terapéutico. Pero, ¿qué dice realmente la ciencia sobre el impacto de los videojuegos en funciones cognitivas como la memoria y la concentración?

En este artículo exploramos algunos de los estudios más relevantes que han analizado este vínculo, y los resultados son, cuanto menos, sorprendentes.

Videojuegos y cerebro: un binomio en estudio constante

La neurociencia cognitiva ha comenzado a fijarse en cómo ciertas actividades digitales —como los videojuegos— afectan el desarrollo y funcionamiento del cerebro humano. En particular, se ha puesto el foco en dos habilidades clave en la vida diaria: la memoria de trabajo (capacidad de mantener y manipular información a corto plazo) y la concentración o atención sostenida.

Aunque durante años se ha culpado a los videojuegos de provocar déficit de atención, algunos estudios recientes están arrojando resultados que desafían esa idea preconcebida.

1. Niños jugadores con mejores resultados cognitivos

Uno de los estudios más citados en los últimos años fue publicado en JAMA Network Open (2022). Investigadores analizaron los datos del proyecto ABCD (Adolescent Brain Cognitive Development), que estudia el desarrollo cerebral en más de 10.000 niños.

De esta muestra, más de 2.000 niños de entre 9 y 10 años fueron evaluados según su exposición a videojuegos. Los resultados mostraron que aquellos que jugaban al menos tres horas al día obtuvieron puntuaciones superiores en tareas relacionadas con la memoria de trabajo, el control de impulsos y la toma de decisiones. Las resonancias magnéticas funcionales (fMRI) también revelaron una mayor actividad en regiones cerebrales vinculadas a la atención y el procesamiento de la información.

Estos hallazgos sugieren que los videojuegos podrían tener un efecto positivo en habilidades cognitivas esenciales para el rendimiento escolar y la vida diaria.

2. Efectos duraderos en la edad adulta

Una investigación liderada por la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) también apuntó a beneficios sostenidos en el tiempo. El estudio analizó adultos jóvenes que habían jugado regularmente durante su infancia. A pesar de haber abandonado el hábito años atrás, mostraban mejor rendimiento en pruebas de memoria de trabajo que aquellos sin experiencia previa con videojuegos.

Según los investigadores, esto indica que jugar durante las etapas de mayor plasticidad cerebral podría generar mejoras cognitivas duraderas, incluso cuando ya no se juega con regularidad.

3. Cambios visibles en el cerebro

Más allá de los test de rendimiento, otros estudios han mostrado cambios estructurales y funcionales en el cerebro de jugadores frecuentes. Por ejemplo, se ha detectado un incremento en el volumen del hipocampo —región clave en la memoria y la orientación espacial— y una mayor conectividad funcional entre áreas vinculadas a la atención, la toma de decisiones y la planificación.

Estos cambios son especialmente notorios en personas que juegan títulos de acción, estrategia o lógica, donde se exige rapidez mental, atención dividida y resolución de problemas.

4. No todos los juegos, ni todos los contextos, son iguales

A pesar de los resultados positivos, la comunidad científica también insiste en la necesidad de ser cautos:

  • No todos los videojuegos tienen los mismos efectos. Títulos pasivos o centrados solo en recompensas rápidas podrían tener efectos neutros o incluso negativos.
  • La cantidad y el contexto importan. Jugar en exceso, o utilizar los videojuegos como vía de escape permanente, puede traer consigo problemas de salud física, aislamiento o dependencia.
  • No se puede asumir causalidad directa. Aunque hay correlaciones claras, no siempre es posible afirmar que los videojuegos causan las mejoras, ya que podrían intervenir otros factores (como nivel socioeconómico, tipo de educación, entorno familiar, etc.).

 

Videojuegos como herramienta cognitiva… con moderación

Lejos de ser simples formas de evasión, los videojuegos —especialmente aquellos bien diseñados y desafiantes— pueden ser aliados para el desarrollo cognitivo, mejorando habilidades como la memoria de trabajo, la atención sostenida, el control de impulsos y la planificación estratégica.

Eso sí, como todo en la vida, el equilibrio es clave. Jugar con medida, elegir los títulos adecuados y combinar esta actividad con otras rutinas saludables puede marcar la diferencia entre un uso problemático y uno enriquecedor.

Referencias:

  1. Chaarani, B., et al. (2022). Associations Between Video Gaming and Cognitive Performance Among Children. JAMA Network Open, 5(10), e2235721.
    Disponible en: https://jamanetwork.com/journals/jamanetworkopen/fullarticle/2797316
  2. Universitat Oberta de Catalunya. (2020). Los adultos jóvenes que jugaron a videojuegos cuando eran niños tienen más memoria de trabajo.
    Nota de prensa: https://www.uoc.edu/es/news/2020/364-videojuegos-trabajo
  3. NIDA (National Institute on Drug Abuse). (2022). Videojuegos pueden estar asociados con mejor rendimiento cognitivo en niños.
    Disponible en: https://nida.nih.gov/es/news-events/news-releases/2022/10/videojuegos-pueden-estar-asociados-mejor-rendimiento-cognitivo-ninos

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *